Hablemos de suicidio: desenmascarando una triste realidad para salvar vidas.

El suicidio es un tema que suscita enorme preocupación por diversas razones, pero del cual poco se habla en nuestra vida diaria, ya sea por miedo o desconocimiento. Desafortunadamente el  silencio se vuelve cómplice y aliado de este verdadero monstruo, monstruo que si bien no respeta edad, género o condición socioeconómica, se ensaña particularmente en niños y adolescentes tal y como lo muestran las estadísticas: según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, para el año 2017 el porcentaje de suicidios ocurridos en la población menor de 17 años en nuestro país da cuenta del 13,54 % del total los casos, por otra parte se ha visto un aumento en los los números de casos de suicidios en niños y niñas en los últimos años, pasando de 576 casos en el 2013, a 791 en el año 2017 a nivel nacional. Se debe aclarar que estos números solo dan cuenta de los suicidios consumados, probablemente muchos casos no queden registrados y además no se tienen en cuenta los intentos de suicidio.

Son muchos los factores que contribuyen a no hablar de éste tema, pero uno de ellos es el hecho de que sea difícil de entender. ¿Cómo podemos llegar a atentar contra nuestra propia vida? ¿Cómo podemos preferir ello, a una vida donde muchas veces lo hay todo o casi todo? Estas y muchas otras preguntas similares rondan nuestra mente cuando nos remitimos a éste tema. Ciertamente es un fenómeno difícil de dimensionar, pero se debe tener claro que no se trata de un evento fortuito y aunque a veces de la impresión de ser algo completamente sorpresivo, siempre hay explicaciones y la mayoría de veces encontraremos pistas y hechos que dan aviso de la presencia de la ideación suicida de tiempo atrás, siendo éste un punto crítico para que como familiares, amigos o simples conocidos, podamos intervenir en su prevención.

El suicidio es un fenómeno que está condicionado por muchos factores, no solo personales (como la edad o el género, o la presencia de enfermedades psiquiátricas) si no también sociales y culturales, siendo por ejemplo claro cómo en ciertas regiones éste fenómeno es más frecuente que en otras, es el caso de nuestro vecino departamento de Putumayo, el cual ocupa el quinto puesto entre los departamento de Colombia con más altas tasas de suicido, con una tasa de 8,28 por 100000 habitantes (para una comparativa, la tasa nacional es de 5,72 y para Nariño es de 4,87), o el caso de Imués, que está en la décima posición entre los municipios con más altas tasas de suicidio (54,51 por 100000 habitantes, algo realmente alarmante).

Dentro de los factores personales es fudandamental hablar de la depresión, como uno de los principales factores determinantes en el suicidio y uno de los principales factores sobre los que podemos incidir en términos de prevención. La depresión es una enfermedad psiquiátrica, ampliamente estudiada y que tiene unas características más o menos específicas, dentro de las que se cuentan la presencia de ideación de muerte y de suicidio. Estar triste no es igual a estar deprimido, la depresión incluye además la presencia de cambios en el apetito y el sueño, cambios en el nivel de motivación y disminución en la capacidad de disfrutar de las actividades cotidianas, por un tiempo suficiente (no menos a 2 semanas, según los últimos criterios del manual diagnóstico en psiquiatría de la Asociación Americana de Psiquiatría en su quinta versión (DSM 5)) y que genera un nivel de interferencia considerable en la vida diaria. Para el caso de los niños y adolescentes existen otras características particulares que pueden ser detectadas por los padres y los profesores, dentro de las que se cuentan los cambios bruscos en el estado de ánimo (no solo en el sentido de estar triste, también puede expresarse a través de irritabilidad) y problemas de comportamiento (como rebeldía o conductas claramente disruptivas, también conductas de riesgo como consumir drogas psicoactivas o inicio temprano de vida sexual) que aparecen o empeoran en un período de tiempo corto, así mismo notoria disminución en el rendimiento académico y pérdida de interés en un amplio rango de actividades (lo cual también incluye el hecho de que se tienda a aislar de su familia y de su grupo de amigos). En ésta línea, en muchas ocasiones podemos evidenciar que se han expresado ideas de muerte y de suicidio, ya sea por medio de escritos o de publicaciones en redes sociales y más alarmante aún, que se han indagado métodos específicos de suicidio.

Lo anterior implica que es muy importante la supervisión de nuestro niños y adolescentes, no solo en el mundo “real” si no también en el mundo “virtual” para poder atender oportunamente a estas señales de alarma y también atender a los cambios reportados por otras personas, como el colegio. La recomendación ante la presencia de cambios como los arriba descritos va orientada a que se busque la ayuda médica (por psiquiatría infantil) y psicológica especializada, pero aclarando que ante la evidencia de un potencial riesgo suicida la indicación es asistir al servicio de urgencias de forma inmediata. Adicionalmente recomendamos aprender a escuchar y evitar entrar a juzgar, a pesar de lo dificil que pueda ser. Tener ideas suicidas es algo que acarrea por sí mismo un gran sufrimiento, nadie quiere tener esas ideas presentes ni es algo que se trae voluntariamente a la mente, así que una escucha activa puede ayudar por una parte a que se disminuya la carga de sufrimiento y por otra parte a que se busque ayuda de forma adecuada y oportuna. Saber escuchar puede ser, en últimas, la diferencia entre la vida y la muerte.  

JUAN SEBASTIAN GARCIA MANTILLA


Médico Psiquiatra – Universidad Nacional de Colombia

Psiquiatra infantil y del adolescente – Universidad El Bosque

IPS. REHABILITAR LTDA.

Siendo conocedores de estas cifras no solo en el país sino en nuestro departamento y teniendo dentro de la población de usuarios a niños, niñas y adolescentes, la IPS REHABILITAR LTDA, dentro de su programa de mejoramiento continuo, desde el mes de agosto del año en curso, brinda el servicio de PSIQUIATRIA INFANTIL Y DEL ADOLESCENTE, realizando asistencia a pacientes con  desórdenes del pensamiento, las emociones, la conducta y/o el comportamiento, dando un trato especial a los usuarios y a sus familias, teniendo en cuenta los componentes físicos, genéticos, de desarrollo, emocionales, cognoscitivos, educacionales, familiares, de sus pares y sociales,  con la ética profesional y la responsabilidad médica de proveer un cuidado comprensivo, articulando esfuerzos con el PROGRAMA PSICOSOCIAL de la IPs conformado por Psicología, Trabajo Social y área de apoyo de aprestamiento social, en conjunto con el área de Terapia Ocupacional ejecutando acciones psico educativas, sociales , talleres de productividad y grupos de apoyo que permiten un acompañamiento médico-terapéutico integral y apoyo familiar, en pro de la recuperación e inserción a la sociedad.

 PARA RECORDAR: 10 DE SEPTIEMBRE, DÍA MUNDIAL DE LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO.